Llegó temprano, como se le esperaba todos los sábados. Se acercó a la puerta, tocó un par de veces, pero ni un ruido más salió de esa grande y desordenada casa.
Después un largo silencio se acercó un niño, corrió hacia él, lo abrazó y le dijo - Pensé que nunca llegarías- El hombre sonrió teniendo en mente que sólo se había ido no menos de cinco horas, pero al voltear la mirada descubrió que aquel niño lo había esperado en una banca verde que lograba confundirse con los árboles, una extraña sensación de angustia, arrepentimiento y tristeza recorrió su cuerpo, se dio cuenta de que que llevaba muchos años ignorando aquella banca, miró a su hijo de cinco años y le dijo -Perdona, sólo me fui cinco años.
Samanta Islas
1 comentario:
me encantó este cuento...es un encuentro.Un instante abismal.
Publicar un comentario