No fue suficiente
No sé cómo, ni cuándo pasó. Yo, sentada en mi sillón de siempre, leyendo las mejores novelas de mi vida. No sé cómo ni cuándo pasó. Él, sentado el sillón de siempre, conquistaba a la mujer de su vida. Nunca se dio cuenta de que mientras leía, dedicaba a un renglón entero a la novela y el otro a realizar una buena estrategia para su conquista. Hasta que ella, con palabras secas e indiferentes, me dijo: “se quedó conmigo, búscate otro. Hasta hoy, pienso que me equivoqué, debí amarrarlo a mí fuertemente y no soltarlo nunca.
No sé cómo, ni cuándo pasó. Yo, sentada en mi sillón de siempre, leyendo las mejores novelas de mi vida. No sé cómo ni cuándo pasó. Él, sentado el sillón de siempre, conquistaba a la mujer de su vida. Nunca se dio cuenta de que mientras leía, dedicaba a un renglón entero a la novela y el otro a realizar una buena estrategia para su conquista. Hasta que ella, con palabras secas e indiferentes, me dijo: “se quedó conmigo, búscate otro. Hasta hoy, pienso que me equivoqué, debí amarrarlo a mí fuertemente y no soltarlo nunca.
Samanta Islas
No hay comentarios:
Publicar un comentario